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Más allá del Lambrusco (I parte)

6 Nov

Locanda Mariella

Fragnolo di Calestano (Parma)

Italia

Tel: +39 0525 52102

LUCA BERNASCONI

No es mi función hacer comentarios sobre restaurantes, menos aún en el blog de uno de los mejores críticos gastronómicos del panorama español (acto seguido voy a pedir un aumento de sueldo). No obstante, en mis incursiones vinícolas, voy a destacar establecimientos que tratan con sumo cariño y a veces con devoción el fruto de Baco.

En este restaurante familiar situado en una aldea perdida entre las colinas de Parma (tierra de queso, fiambres y Lambrusco) encontramos este templo del vino regentado por Mariella Gennari (junto con sus padres) y su compañero Guido Cerioni (dueño a la vez de una peculiar tienda de vinos y aparatos hi-fi en la ciudad).

La comida es básicamente tradicional “parmigiana”, con hincapié en los productos de la montaña como las setas y la trufa, pero los feligreses que se embarcan en 45 minutos de viaje desde “Parma City” o incluso desde más lejos son movidos por el culto al vino.

En el sótano del restaurante yace una bodega digna del mejor 3 estrellas y el trato dado al servicio del vino supera la simplificadora clasificación Michelin.

Sin ínfulas ni prosopopeya, Mariella y Guido trasmiten su sabiduría enciclopédica al cliente inquieto, muchas veces descubriéndole joyas de pequeños y geniales productores en su mayoría desconocidos al gran público. Todo condimentado con una política de precios pre-Euro y a prueba de cualquier parida del “Cavaliere”

Este verano, con la excusa de una celebración, he podido disfrutar de una cena “maridaje” protagonizada por botellas mágnum de diferente tipología y procedencia, servidas de dos en dos. Y pongo maridaje entre comillas porque era la comida que acompañaba el vino o por lo menos no estorbaba la comparación entre los dos vinos a catar.

Empezamos con dos “bollicine” (burbujitas): Pierre Gimonet & Fils mágnum 2002 y Drappier Grand Sendrée mágnum 2002.

Fue la comparación entre una bodega familiar ubicada en el pueblo de Cuis, en la Cote de Blancs, propietaria de casi 40 ha de viñedo primer cru en la zona de la mejor chardonnay. Un vino con maravillosa acidez y notas minerales,  que se presta perfectamente a la comparación con el segundo. El Gran Sendrée es elaborado por Drappier una bodega de tamaño medio-grande situada en Urville (Aube), en la parte más meridional del Champagne. Para este champagne se utilizan las uvas pinot noir de un único viñedo mezcladas con chardonnay de la Cote de Blancs. Las uvas tintas y la distinta morfología del suelo producen un vino más amplio en boca, algo menos ácido pero con matices que le permiten aguantar el desafío.

Seguimos con dos botellas de mágnum blancos : Chablis Beauroy 2005 de Agnés et Didier Davissat y Radikon Riserva Ivana 1997.

El desafío franco-itálico: la chardonnay de un viñedo (Beauroy) primer cru cerca del pueblo de Beine. Los Davissat son un matrimonio relativamente joven que se dedica a elaborar vinos al estilo Chablis tradicional, sin utilizar madera y trabajando mucho las lías. En boca desde luego se notaba la untuosidad fruto de la sabiduría del vigneron, al punto que cuesta creer que el vino no haya “tocado” barrica. De la acidez es superfluo hablar porque sabemos que los Chablis son vinos de largo recorrido, pero en este caso el tiempo en botella ha conseguido su benigna influencia.

Radikon es uno de los buques insignia de los blancos italianos. En Friuli, en esa lábil frontera con la ex Yugoslavia que ha costado mucha sangre en los dos conflictos mundiales, en el corazón de la D.O.C. Collio, esta familia junto con un puñado de iluminados logra sacar de una uva difícil como la Ribolla Gialla vinos dignos de compararse con los grandes de Borgoña. Los Radikon (claras las influencias eslavas en el apellido) son precursores en la moda a veces engañosa de los vinos naturales.  Su filosofía es la de sacar año tras año el mejor producto de la viña, sin alquimias pero con método científico. Gracias a la crianza en barricas (aunque usadas), logran conseguir vinos para guarda, con matices infinitos en nariz con notas ajerezadas y con esa linealidad en boca que permite la acidez de la Ribolla.

(Continuará…)

Buena y mala literatura, ¿quién es quién?

18 Oct

DIEGO FERNÁNDEZ PONS

Yo tuve una granja en África, al pie de las colinas de Ngong…Aquí descubrí la excepcional calidad de un terruño único, a 800 metros de altitud, en el que poder expresar a la perfección la increíble personalidad de la variedad Milifuá… Llamadme Ismael, hace unos años, no importa cuánto hace exactamenteteniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara … Descubrí la pasión por el viñedo y la viticultura de precisión respetuosa con el medio ambiente y una enología muy técnica  y esta increíble despalilladora rotovatrante y mi bomba de pastas megaexcéntrica y el inversecoolingfermentor de ACME con los que elaboro estos  5 nuevos vinos… ¿Encontraría a la Maga?, tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la Rue de Seine al arco que da al Quai de Conti… Que elmundo estaba esperando descubrir (no comprendo cómo la humanidad había sobrevivido sin ellos) y los quiero compartir con todos los buenos amantes de lo auténtico…Cuando el señor Bilbo Bolsón, de Bolsón cerrado, anunció que muy pronto celebraría su cumpleaños…Y celebrar y apreciar mi creación y comprarlos invirtiendo el 5% de su sueldo en cada botella para después felicitarme por mi abnegada dedicación al ancestral cultivo de la tierra y la elaboración de magníficos caldos… Los curiosos acontecimientos que constituyen el tema de esta crónica se produjeron el año 194.., en Orán. Para la generalidad resultaron enteramente fuera de lugar y un poco aparte de lo cotidiano… En los que reflejo mi personalidad.

Esta esquina del mundo

10 Oct

Diego Fernández Pons

Al norte de España existe una cordillera que nos aleja de Europa y al oeste de Valencia una cadena montañosa y un río nos separan de Castilla. En las primeras páginas de todos los diarios y en los titulares de todos los telediarios, eficaces noticias nos consiguen aislar y nosotros crecemos en involución y miopía y así somos más necios y dóciles y lanudos. Hace años (yo era muy pequeño pero he visto las películas de Alfredo Landa) mirábamos desde el blanco y negro hacia un exterior rubio en biquini y llamábamos al Cava, Champagne y al Brandy, Cognac y al vino, Burdeos o Rioja. Hoy, aturdidos por “el mágico mundo de colores”, somos zombies de lo propio y moriríamos antes de reconocer la grandeza de los Champagnes, la intensa franqueza de un buen Burdeos o la fidelidad a su estilo de un Rioja honesto.  Como los zombies caminamos con los brazos proyectados al frente en busca de humanos libres a los que morder o arañar para convertir. Torpes pero tenaces, en todas las películas, los zombies terminan infectando a toda la población que avanzando masculla: valenciano, valenciano, valenciano….

Y sí, sí y sí de nuevo! El vino de esta esquina del mundo es grande y único y precioso y, cuando es honesto y técnicamente perfecto, conserva  los aromas del campo en el que ha crecido, el mismo campo en el que jugamos de pequeños, en el que fuimos felices. Cada humano, abriendo una botella de vino de su tierra natal, percibe aromas familiares, mensajes químicos que transportan al inconsciente a tiempos de pantalones cortos y jugar a pillar. Por eso es natural reconocerse en el vino y la gastronomía propia y es natural apreciarla y preferirla… pero sin llegar a ser zombies caminando siempre en línea recta (no sé si os habéis fijado en las pelis del género que los zombies jamás se sabe de dónde vienen ni a dónde se dirigen).

Es precioso viajar sin moverse (también tiene Jamiro una canción con ese título) y para eso, además de para bufarse, sirve el vino; para poder oler, en un restaurante de tu ciudad, el campo de Provenza o las especias bordelesas o el sol australiano o el frío ácido de Reims… y después volver a casa y reconocerse y encontrarse a gusto.

 

 

Lo siento, ha sido el espejo

26 Sep

 

Casi nadie bebe vino y, los pocos que hoy lo aprecian, beben poco y cada vez menos.  La realidad española, con un descenso anual del consumo del 15%, nos ha llevado a un consumo por persona y año de 17litros que contrastan con la situación en países como Holanda, Alemania o Suecia con consumos que superan los 30 litros por persona y año.

A menudo escuchamos  cómo los productores responsabilizamos de éste descenso a: la Guardia Civil, las campañas publicitarias de las grandes cerveceras, la falta de cultura vinícola de la juventud y los abusivos márgenes aplicados por distribuidores y hosteleros…  ya que sabemos perfectamente que en países como Holanda, Suecia y Alemania no existen los controles de alcoholemia, apenas se consume una desconocida bebida llamada cerveza y, tanto distribuidores como hosteleros, marginan un 5% a sus productos ya que sus empresas son ONGs… además, en los países arriba citados, la tradición vinícola se ha transmitido de padres a hijos desde hace generaciones!.

Pero hoy, tras haber oído y asumido tantas veces las mentiras anteriores he escuchado a Michael y he probado a dejar hablar al hombre del espejo… Al principio se ha mostrado tímido, incrédulo ante la oportunidad, pero después ha cogido confianzay me han sorprendido sus palabras, sus verdades constructivas. Verdades como la enorme, sin duda mayoritaria, responsabilidad del descalabro del consumo de vino de un sector productivo, en muchos casos, poco profesional que confunde al consumidor ofreciendo calidades, a menudo, inconsistentes, precios de fantasía que amorticen todo terrenos de alta gama y maravillosas chicbodegas, etiquetas puntuadas por “expertos prescriptores” a sueldo de las bodegas y tantas marcas innecesarias  elaboradas con el único objetivo de alimentar el ego de los nuevos “bodegueros de toda la vida”.

El espejo del productor me ha dicho que dejemos de confundir al consumidor. Que los productores tenemos que desnudar al vino de tanto ritual, tanta“pasión” y tanto glamour impostado para permitir un acercamiento natural a una bebida preciosa. El espejo me dice que lo que no se entiende no se aprecia y que, entre todos, hemos transformado el vino en algo incomprensible.  En una misma estantería o carta encontramos referencias divertidas y aburridas,  vinos técnicamente perfectos junto a enciclopedias de defectos enológicos, vinos honestos y placenteros junto a desequilibradas sopas de tanino e incultura… en el vino, hoy, desgraciadamente, cabe todo. El productor en mí tira de oficio y argumenta esa es la grandeza del vino, el reflejo de la personalidad del bodeguero  y el especial terruño en el que blablablabla… hasta que el espejo me manda callar contándome que muchísimos vinos son magníficos coches sin motor o pares de zapatos del pie izquierdo o guitarras sin cuerdas… y me callo y pienso que Man in the Mirror tiene razón y que quien paga dos o tres veces muchos euros por una guitarra sin cuerdas termina comprando una flauta.

Los 10 mejores vinos de España en 2011, según Robert Parker

8 Jul

Los 10 mejores vinos de España en 2011 ya han sido designados. El crítico de vinos Robert Parker ha publicado una lista con los 10 mejores vinos de España en 2011, siguiendo el criterio de su especialista para España, Jay Miller.

Ya sabíamos cuáles eran los mejores vinos españoles de 2011 según la Guía Peñín, pero nos faltaba la opinión de la persona más influyente a nivel mundial. Pues bien, ¡ya tenemos la lista!

En esta lista destacan los vinos de la bodega Vega Sicilia, 1º y 3º respectivamente.

También es notable la supremacía de los vinos de Castilla y León, y sobre todo los de Ribera del Duero, que superan en valoración a los de Rioja. Es sabido que a Robert Parker le gustan los vinos concentrados y potentes, por lo que hasta cierto punto es lógico que estime más a los vinos de la Ribera, además de la presencia de un vino del Bierzo y otro de Toro.

Por otro lado, sorprende la ausencia de los vinos del Priorat en la clasificación de los 10 mejores vinos. L’Ermita de Álvaro Palacios tuvo una puntuación de 97-100 puntos (se cató una prueba aún no lista para su venta, de ahí la puntuación variable), por lo que en principio se pensaba que este vino estaría incluido entre los mejores.

Los mejores vinos de España tienen otra cualidad común: aunque ninguno de ellos es especialmente barato, en términos generales, sí lo son en valores comparativos, porque, según palabras del propio Robert Parker, referidas al Vega Sicilia, pero aplicables a cualquiera de estos vinos,

Cuando consideras el que este Reserva Especial se vende por menos de la mitad del precio que un Burdeos de primer nivel te das cuenta de que es uno de los grandes negocios con un vino de clase mundial.

Os dejamos con la lista completa de los 10 mejores vinos de España en 2011, según la revista de robert Parker:

Para seguir la información de este reputado enólogo:

http://www.erobertparker.com/

Casa Castillo

6 Jul

José María en su viña

Culpables fueron las 2.700 pesetas…

Es lo que le costó a José María Vicente su primera botella de Beaucastel. Un precio irrisorio para una epifanía estilo San Pablo en el camino a Damasco.

Años después él, que representa la tercera generación de Casa Castillo, sigue intentando que sus Jumillas se parezcan a las flores del Ródano y sus vinos se sitúen en el mapa de los vinos con “V” mayúscula, con independencia de los caprichos de Ordoñez.

En su finca de 180 ha, este arquitecto reconvertido a vigneron busca que la Monastrell llegue a su máxima expresión, sin caer en los dictámenes de las modas pero con el ojo muy puesto en el mercado. Eso no impide la valiente decisión de renunciar a la todo-terreno Cabernet a favor de variedades más aptas al proyecto de viñedo de paisaje, como la Cannonau itálica.

Las parcelas tienen morfología distinta y eso se refleja en los nombres de sus vinos. Acercándose a las cepas de la pendiente, se intuye el porque del nombre las Gravas, mientras Tosca es como los autóctonos denominan la arenisca compacta de Jumilla.

Grava vs Tosca

En la actualidad es el más “moderno” de sus vinos, el Syrah de Valtosca, que permite financiar joyas como el Pié Franco o Las Gravas a la espera de que el hermano pequeño, el Casa Castillo Monastrell, conquiste el sitio que se merece entre los vinos jóvenes con excepcional relación calidad-precio.

José María es una persona pragmática, sabe que el vino es fruto de la labor en el viñedo y ahí es donde vuelca sus esfuerzos. Sus plantas están lozanas y vigorosas (con racimos de antología) hasta al punto de que las malas lenguas insinúan que hay riego “escondido”. Él te lo cuenta con una sonrisa entre la ironía y el orgullo, consciente de que la salud de sus “hijas” depende de esos factores (tipicidad de la uva, suelo, labor humana) que producen los vinos de terroir. Su filosofía es la del bodeguero moderno, que utiliza las herramientas más útiles de los métodos ecológicos o biodinámicos sin rigor ortodoxo ni fanatismo: es decir la uva y su sanidad son su primera preocupación. Ha sido uno de los primeros, en la franja que va del Levante a Murcia, en utilizar los fudres borgoñeses de 500l para criar sus vinos y eso permite que la madera siga siendo un actor segundario. El Valtosca es el encargado de pelearse con las barricas nuevas.

Lo que catamos del 2010, sacado de barricas, sea monastrell, garnacha o syrah (aunque esta algo rezagada) sorprende por su amabilidad, frescura y persistencia. No es de extrañar que José María esté muy satisfecho con esta añada y nosotros estamos ansiosos por poderla catar y degustar embotellada.

Lo que une este Murciano d.o.c a nuestro precedente protagonista son la pasión y la inquietud. En su sancta sanctorum yacen botellas (vacías) de las mejores bodegas a nivel mundial y nos resultó curioso que a la hora de acompañar las delicatessen que tuvo la amabilidad de prepararnos (por cierto la cocina no se le da nada mal) optara por vinos de otros bodegueros que aprecia y estima.

Otra demostración de que el interés por la “aldea global” te permite aprender y mejorar. Sin contar que a veces el más placentero de los viajes empieza con un sencillo descorche…

El Ribereño que soñaba con Rioja

20 Jun

La familia García es familia de abolengo en Burgos. Desde el palacete medieval del pueblo de Tordómar (ribera del Arlanza) salieron coroneles y generales que lucharon en todos los rincones del imperio.

Aún así la gente de Castilla suele ser refractaria a las seducciones exóticas y fiel a sus raíces. Por eso no extraña encontrar a las últimas generaciones de la misma familia invirtiendo, al principio de los ochenta, en la bodega Valduero, una de las más antiguas y de las fundadoras de la d.o. Ribera del Duero.

Al vástago rebelde de los García Viadero dedicamos este primer recorrido en el mundo del vino. Goyo podría haberse dedicado a dirigir el negocio familiar, pero esa mezcla de pasión e iconoclasia que le caracteriza lo ha llevado a dedicarse a la labor de asesor agrónomo y enólogo itinerante. Recorriendo la Ribera a lo largo y a lo ancho, pudo localizar esas parcelas de viñas viejas plantadas en suelos idóneos a la producción de  grandes vinos. Su idiosincrasia es la del castellano inteligente, que ve en la Rioja con su frescura y acidez el arquetipo del gran caldo y que, cuando descansa, sueña con las cepas y no con los puntos Paker.

La aversión hacia los adictivos sistémicos, hacia las levaduras seleccionadas y hacia las sopas de madera, le hacen entrar a pleno derecho entre el grupo de los enólogos artífices de la revolución silenciosa cuyo lema es “menos química más viticultura”.

De momento encontramos en el mercado tres vinos “parcelarios”:

Valdeolmos (2008 primera añada), el resultado de tres microparcelas de tinto fino y albillo centenarios en la zona de Olmedillo de Roa sobre suelo arenoso con guijarro visto y subsuelo arcilloso

Peruco (2009), hijo de una parcela a lado de la bodega Torres de Anguix, procede de un viñedo algo más joven pero en suelo más arenoso

Viñas de Anguix (2008 primera añada), el todo terreno producto de un viñedo de menos de un hectárea en Anguix, con suelo arcillo arenoso

La vinificación, a pesar de disponer de las maquinarias de una bodega grande y a la última en tecnología, está hecha en depósitos de 1.000L para favorecer la microxigenación. Lo que distingue lo vinos de Goyo son la acidez y la frescura, consecuencia de la decisión de vendimiar de 12,5º a 13º Baumé (según el vino), para evitar bocas alcohólicas y sobremaduras. La crianza en barrica borgoñesa de roble francés es larga (entre 14 y 18 meses) y el Viñas de Anguix se encarga de domar los taninos de las barricas nuevas permitiendo una aportación muy equilibrada de madera a los hermanos más delicados.

El resultado son tres vinos con alma, gran personalidad y potencial de guarda, más elegantes tal vez el Valdeolmos y Peruco (debido al terroir  y en parte a la pequeña aportación de uvas blancas), más potente y mineral el Viñas de Anguix.

El nuevo proyecto de Goyo es un viñedo sobre terraza fluvial que parece salido de Chatenauf. El vino se va llamar Sobrellano y esperemos poderlo catar este año.

Goyo tiene mucha esperanza en estas cepas, ¡¡¡y nosotros en él!!!