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Girar la espalda y caminar silbando

31 Oct

DIEGO FERNÁNDEZ PONS

El viernes probé elVerdil 2011 de Daniel Belda (siempre lo saca el primero, para que la gente que acude a la feria de l’Alcudia pruebe vino fresco fresco) y el vino está, como siempre, floral y cítrico y anisado y frutoso y limpio y fácil y goloso y bueno bueno bueno.

El Verdil 2011 es el primer vino nuevo embotellado en Europa y Dani ya sabe que, el primer 2011 es el que más opiniones, blancas y negras, va a recibir, pero creo que no le importa mucho. Dicen que los vinos se parecen a las personas y es cierto de la misma manera en que las casas se parecen a quien las habita, los emails a sus autores y los platos a sus cocineros.  Por eso quien no conozca a Daniel puede abrir una botella de Verdil 2011 e imaginar cómo piensa y vive la persona que rescató para el mundo una  equilibradísima variedad blanca que se extinguía, inició el camino del embotellado del vino valenciano y se ha mantenido fiel a su tradición y terruño rehusando subir a los trenes prioratinos o parkerizadores o peñiñísticos. Luca habla de clásicos en uno de sus artículos del Gastroblog y yo creo que, si existe algún clásico por aquí es Daniel Belda; un valor seguro, una forma de hacer grandes vinos sin escuchar cantos de sirena… como en la canción de Otis Redding: cuando es imposible satisfacer tantas opiniones, mejor seguir tu camino silbando.

Buena y mala literatura, ¿quién es quién?

18 Oct

DIEGO FERNÁNDEZ PONS

Yo tuve una granja en África, al pie de las colinas de Ngong…Aquí descubrí la excepcional calidad de un terruño único, a 800 metros de altitud, en el que poder expresar a la perfección la increíble personalidad de la variedad Milifuá… Llamadme Ismael, hace unos años, no importa cuánto hace exactamenteteniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara … Descubrí la pasión por el viñedo y la viticultura de precisión respetuosa con el medio ambiente y una enología muy técnica  y esta increíble despalilladora rotovatrante y mi bomba de pastas megaexcéntrica y el inversecoolingfermentor de ACME con los que elaboro estos  5 nuevos vinos… ¿Encontraría a la Maga?, tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la Rue de Seine al arco que da al Quai de Conti… Que elmundo estaba esperando descubrir (no comprendo cómo la humanidad había sobrevivido sin ellos) y los quiero compartir con todos los buenos amantes de lo auténtico…Cuando el señor Bilbo Bolsón, de Bolsón cerrado, anunció que muy pronto celebraría su cumpleaños…Y celebrar y apreciar mi creación y comprarlos invirtiendo el 5% de su sueldo en cada botella para después felicitarme por mi abnegada dedicación al ancestral cultivo de la tierra y la elaboración de magníficos caldos… Los curiosos acontecimientos que constituyen el tema de esta crónica se produjeron el año 194.., en Orán. Para la generalidad resultaron enteramente fuera de lugar y un poco aparte de lo cotidiano… En los que reflejo mi personalidad.

Esta esquina del mundo

10 Oct

Diego Fernández Pons

Al norte de España existe una cordillera que nos aleja de Europa y al oeste de Valencia una cadena montañosa y un río nos separan de Castilla. En las primeras páginas de todos los diarios y en los titulares de todos los telediarios, eficaces noticias nos consiguen aislar y nosotros crecemos en involución y miopía y así somos más necios y dóciles y lanudos. Hace años (yo era muy pequeño pero he visto las películas de Alfredo Landa) mirábamos desde el blanco y negro hacia un exterior rubio en biquini y llamábamos al Cava, Champagne y al Brandy, Cognac y al vino, Burdeos o Rioja. Hoy, aturdidos por “el mágico mundo de colores”, somos zombies de lo propio y moriríamos antes de reconocer la grandeza de los Champagnes, la intensa franqueza de un buen Burdeos o la fidelidad a su estilo de un Rioja honesto.  Como los zombies caminamos con los brazos proyectados al frente en busca de humanos libres a los que morder o arañar para convertir. Torpes pero tenaces, en todas las películas, los zombies terminan infectando a toda la población que avanzando masculla: valenciano, valenciano, valenciano….

Y sí, sí y sí de nuevo! El vino de esta esquina del mundo es grande y único y precioso y, cuando es honesto y técnicamente perfecto, conserva  los aromas del campo en el que ha crecido, el mismo campo en el que jugamos de pequeños, en el que fuimos felices. Cada humano, abriendo una botella de vino de su tierra natal, percibe aromas familiares, mensajes químicos que transportan al inconsciente a tiempos de pantalones cortos y jugar a pillar. Por eso es natural reconocerse en el vino y la gastronomía propia y es natural apreciarla y preferirla… pero sin llegar a ser zombies caminando siempre en línea recta (no sé si os habéis fijado en las pelis del género que los zombies jamás se sabe de dónde vienen ni a dónde se dirigen).

Es precioso viajar sin moverse (también tiene Jamiro una canción con ese título) y para eso, además de para bufarse, sirve el vino; para poder oler, en un restaurante de tu ciudad, el campo de Provenza o las especias bordelesas o el sol australiano o el frío ácido de Reims… y después volver a casa y reconocerse y encontrarse a gusto.

 

 

Lo siento, ha sido el espejo

26 Sep

 

Casi nadie bebe vino y, los pocos que hoy lo aprecian, beben poco y cada vez menos.  La realidad española, con un descenso anual del consumo del 15%, nos ha llevado a un consumo por persona y año de 17litros que contrastan con la situación en países como Holanda, Alemania o Suecia con consumos que superan los 30 litros por persona y año.

A menudo escuchamos  cómo los productores responsabilizamos de éste descenso a: la Guardia Civil, las campañas publicitarias de las grandes cerveceras, la falta de cultura vinícola de la juventud y los abusivos márgenes aplicados por distribuidores y hosteleros…  ya que sabemos perfectamente que en países como Holanda, Suecia y Alemania no existen los controles de alcoholemia, apenas se consume una desconocida bebida llamada cerveza y, tanto distribuidores como hosteleros, marginan un 5% a sus productos ya que sus empresas son ONGs… además, en los países arriba citados, la tradición vinícola se ha transmitido de padres a hijos desde hace generaciones!.

Pero hoy, tras haber oído y asumido tantas veces las mentiras anteriores he escuchado a Michael y he probado a dejar hablar al hombre del espejo… Al principio se ha mostrado tímido, incrédulo ante la oportunidad, pero después ha cogido confianzay me han sorprendido sus palabras, sus verdades constructivas. Verdades como la enorme, sin duda mayoritaria, responsabilidad del descalabro del consumo de vino de un sector productivo, en muchos casos, poco profesional que confunde al consumidor ofreciendo calidades, a menudo, inconsistentes, precios de fantasía que amorticen todo terrenos de alta gama y maravillosas chicbodegas, etiquetas puntuadas por “expertos prescriptores” a sueldo de las bodegas y tantas marcas innecesarias  elaboradas con el único objetivo de alimentar el ego de los nuevos “bodegueros de toda la vida”.

El espejo del productor me ha dicho que dejemos de confundir al consumidor. Que los productores tenemos que desnudar al vino de tanto ritual, tanta“pasión” y tanto glamour impostado para permitir un acercamiento natural a una bebida preciosa. El espejo me dice que lo que no se entiende no se aprecia y que, entre todos, hemos transformado el vino en algo incomprensible.  En una misma estantería o carta encontramos referencias divertidas y aburridas,  vinos técnicamente perfectos junto a enciclopedias de defectos enológicos, vinos honestos y placenteros junto a desequilibradas sopas de tanino e incultura… en el vino, hoy, desgraciadamente, cabe todo. El productor en mí tira de oficio y argumenta esa es la grandeza del vino, el reflejo de la personalidad del bodeguero  y el especial terruño en el que blablablabla… hasta que el espejo me manda callar contándome que muchísimos vinos son magníficos coches sin motor o pares de zapatos del pie izquierdo o guitarras sin cuerdas… y me callo y pienso que Man in the Mirror tiene razón y que quien paga dos o tres veces muchos euros por una guitarra sin cuerdas termina comprando una flauta.