“Los Madriles” echa el cierre

8 Jun

Casi medio siglo de una trayectoria impecable en la restauración valenciana ha tocado a su fin. Juan Carlos, yerno de un gigante de los fogones, don Pablo Martínez, ha decidido cerrar el mítico restaurante Los Madriles. La memoria culinaria valenciana deja muchos recuerdos entre las paredes del pequeño comedor de este local que nació como freiduría y con una moderna decoración sixtie pero que don Pablo, procedente de Ávila, rebautizó como Los Madriles en 1964.

Allí, en la avenida Reino de Valencia 50, don Pablo y su mujer Mari crearon un centro de peregrinación taurómaca, su gran afición, pero al mismo tiempo, portador de la más profunda tradición de la cocina castellana, erigía un monumento a una culinaria de guisos más allá de las modas y las corrientes en boga.

Mítico fue su cocido madrileño con garbanzos siempre de Fuentesauco, o sus lentejas, callos o pintas… Pero sin duda donde don Pablo llegó a una altura inigualable fue en platos como el cordero a la segoviana o la menestra y, por encima de todos, en la garreta de ternera en su jugo con un suave y casi desleído puré de patatas. Un sabor y una textura rayanos en lo celestial.

Y no les hablo de la col a la marinera, que solamente hacía por encargo y que unos pocos iniciados tuvimos la suerte de probar… deliciosa. O algunos de sus postres míticos como el membrillo o las peras al horno con corteza de naranja.

No sigo que me echo a llorar. Han sido docenas y docenas las veces que he ido a comer a Los Madriles, siempre cerca de casa, porque ese es mi barrio, el de todos mis hijos también, y era en Los Madriles donde con frecuencia he acudido cada vez que deseaba regalarme una buena comida desde la tradición: Mari con su delantal blanco, don Pablo en su pequeña cocina, de donde no quiso ni jubilarse, poniendo al fuego sus gallinas que eran como vestales.

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3 comentarios to ““Los Madriles” echa el cierre”

  1. SANTOS RUIZ 13 junio, 2011 a 20:09 #

    curioso que haya sobrevivido a la década de la cocina de autor y ahora, cuando el cliente vuevle la cabeza hacia el guiso y la cuchara tenga que cerrar. Sobrevivió a las modas, pero no a la crisis.

  2. Elizabeth 22 octubre, 2011 a 17:30 #

    ¡Qué digusto cuando he ido a comer hoy y me lo encontré cerrado! La señora del kiosko me dijo que había cerrado…

    Llevo toda la vida comiendo en Los Madriles… Como ahora no vivo en Valencia, las visitas se habían ido espaciando pero este año he estado 5 o 6 veces.

    No hay ningún restaurante igual en Valencia. Pablo era un mago…

    Gracias por esta reseña.

    Elizabeth

  3. Santos Ruiz 27 octubre, 2011 a 8:00 #

    por difícil que parezca, no hay nada parecido en la ciudad. Esa magia que tuvo los madriles es difícil de reproducir Ese cariño que Pablo y Juan Carlos ponían en los guisos, esa sabia prudencia que les impedía modernizar la cocina de siempre, es temple con las grasas, esa gracia en las cocciones prolongadas…Uff, de eso hay cada vez menos.

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